lunes, 5 de enero de 2009

Año XI

Supongo que este va a ser un añaso, por como comenzo tan inconmensurable chaotic xx disoriented aimless hovered

lunes, 29 de diciembre de 2008

No no no

No hay que definirse, cada definición es un acto de obediencia. También es un límite. Si nos definimos, nos matamos. Lo somos todo en potencia.

C. J.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Presencia Simbólica

Para la filosofía andina, la ´realidad´ está presente (o se presenta) en forma simbólica, y no tanto representativa o conceptual. El primer afán del runa andino no es la adquisición de un ´conocimiento´ teórico y abstractivo del mundo que le rodea. sino la ´inserción mítica´y la (re-) presentación cúltica y ceremonial simbólica de la misma. La realidad se ´revela´en la celebración de la misma, que es más una reproducción que una re-presentación de la realidad, más un ´re-crear´que un ´re-pensar´. El ser humano no ´capta´ o ´concibe´ la realidad como algo ajeno o totalmente ´dia-stático´, sino la hace co-presente como un momento mismo de su ´ser-junto´ (Mitsein), de la originariedad holísica. La celebración (´re-creación´) culto no es menos real que la realidad misma que aquélla hace presente, sino más bien al revés: En lo celebrativo, la realidad se hace más intensa y concentrada (synballein). El ´símbolo´ es la presentación de la ´realidad´ en forma muy densa, eficaz y hasta sagrada: no es una mera ´re-presentación´ (Abbild) cognositiva, sino una presencia vivencial´ en forma simbólica.

Desde el Punto de vista occidental, esta manera de ´concebir´ la realidad a menudo es calificada como ´mágica´, ´numiosa´, ´fetichista´y ´preconceptual´ (léase: ´primitiva´). El problema fundamental, y el límite de entendimiento para la filosofía occidental, es la ´diástasis´gnoseológica de sujeto objeto, que es parte del ´mito fundante´de Occidente. Nos resulta difícil o hasta imposible ´entender´una racionalidad ´no-diástica´o ´infra-dicotómica´, una gnoseología ´no-óbjetivante´.

La racionalidad andina no es ´mágica´ en un sentido técnico de la palabra; el ´objeto´ (una concepción eminentemente occidental) no tiene poder salvífico por si mismo, ni tampoco es netamente ´profano´. El hombre no se apodera (´captar´, be-greifen) de la realidad para su posterior manipulación, sino la realidad se sirve del hombre para su presencia intensificada (y a fortiori: ´salvifíca´).


Para la filosofía andina, la realidad en sí ni es ´lógica´ ni ´linguistica´, sino simbólicamente presente. El ´símbolo´ predilecto no es la palabra, ni el concepto, sino la realidad misma en su densidad celebrativa semántica. Se podría hablar de una "semántica ontolóligica" andina, si no tomaramos el término "ontología" en un sentido demasiado técnico. La realidad no está presente como un ´material´ crudo que hay que procesar mediante la ´forma´de la cognición, la realidad está presente como ´símbolo´, es decir: como un complejo de signos concretos y materiales que se refieren mutuamente, unos a otros


Filosofía Andina, La racionalidad andina (Pág 92 - 94)
Josef Estermann

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Estrellas forma

Salí de mi casa y contemplé el firmamento. Enfoqué la visión en un grupo de estrellas luminosas que estaban agrupadas en forma de mariposa en el cielo. Como siempre la ciudad estaba sin luz. Ver el cielo producía en mi una sensación mística, esa sensación de lugar mágico, de cuento de hadas que esta a punto de desvanecerse, que como siempre me deja con la idea-sensación de que la realidad nunca va a ser tan feliz como la de los sueños.

domingo, 30 de noviembre de 2008





La oruga le pregunta a Alicia:-¿Quién eres tú?

Alicia responde: - Pues verá usted, señor…, yo…, yo no estoy muy segura de quién soy, ahora, en este momento; pero al menos sé quién era cuando me levanté esta mañana; lo que pasa es que me parece que he sufrido varios cambios desde entonces.

- ¿Qué es lo que quieres decir?- dijo la oruga con severidad.

- ¡Explícate!

- Mucho me temo, señor que no sepa explicarme a mí misma, pues no soy la que era, ¿ve usted?

jueves, 27 de noviembre de 2008

Lentamente bajando



El Caballero del Arco Iris nos recuerda que, precisamente como esta tortuga, cargamos con nuestra casa a cualquier sitio donde vamos. No hay necesidad de afanarse, no hay necesidad de buscar refugio en todas partes. Aunque nos movamos en las profundidades de las aguas emocionales, podemos permanecer contentos con nosotros mismos y libres de ataduras.

Es un momento en que estás listo para abandonar todo tipo de expectativas que has tenido sobre ti mismo y sobre otra gente, y asumir la responsabilidad por cualquier ilusión que hayas podido estar llevando. No hay necesidad de hacer nada más que descansar en la plenitud de lo que eres ahora mismo. Si deseos, esperanzas y sueños se están disolviendo, tanto mejor. Su desaparición está abriendo espacio para que se produzca una nueva cualidad de quietud y aceptación de lo que es, y serás capaz de dar la bienvenida a ese desarrollo de una forma que nunca fuiste capaz de hacer antes. Saborea esta cualidad de ir más despacio, de llegar a descansar y reconocer que ya estás en casa.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Depende

He aquí a un maestro, al que preguntaron si existía una realidad superior y dijo:

-Sí, existe.

Pero días después, alguien le hizo la misma pregunta, y contestó:

-No, no existe.

Más tarde llegó otra persona que le preguntó lo mismo y él respondió:

-Puede que exista y puede que no.

Y llegó un hombre muy versado en las escrituras y preguntó:

-Pero, maestro, ¿a qué se debe que a cada cual le respondas de modo diferente?

El mentor no se inmutó y dijo:

-A cada uno le abro la puerta adecuada a su grado de entendimiento.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Al mismo paso

Un expedicionario europeo fue a América Central. Tenía que hacer una larga caminata y llevar una gran cantidad de paquetes hasta un pueblo escondido entre las montañas, por lo que contrató a varios indígenas para que le sirvieran de cargadores.

Luego de dos días de ardua y atropellada caminata, los cargadores indígenas se sentaron a la vera del camino y no quisieron moverse más. En silencio no respondieron a ninguna orden ni preguntas. No avanzaron.

Pasaron veinticuatro horas y al amanecer, raudos y muy despiertos tomaron los bultos nuevamente entre sus hombros y se dispusieron a seguir la ruta.

Cuando el europeo insistió que le explicaran ese cambio de conducta, el jefe indígena respondió:

-Tuvimos que esperar las veinticuatro horas, porque con tanto apuro por llegar, nos habíamos olvidado que nuestros cuerpos avanzaban más rápido que nuestras almas. Éstas se habían quedado atrasadas. Y tuvimos que esperarlas hasta que llegaran para continuar el camino juntos.

Intuir el camino

“Un buen viajero no tiene planes fijos, ni se obsesiona por llegar. Un buen artista se deja llevar por la intuición”

Lao Tse (siglo VI a. C.), China

Torbellino de parentezcos

“Cuando se buscan conexiones se acaba encontrándolas por todas partes y entre cualquier cosa. El mundo estalla en una red, un torbellino de parentescos en el que todo remite a todo, y todo lo explica todo”

Umberto Eco