¡Qué confusión, qué dicha, qué dolor!
El recurso a esta figura retórica es muy frecuente en la poesía mística y en la poesía amorosa, por considerarse que la experiencia de Dios o del amor trasciende todas las antinomias mundanas.
¡Viva la Libertáz, carajo!
Hace 1 día

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