El hombre auténtico, sin máscara, no puede no ser misterioso. Son las máscaras las que nos simplifican, nos hacen entendibles, nos convierten en tipos. El individuo real es de una inescrutable complejidad.
David Gallagher
Columnista El Mercurio
¡Viva la Libertáz, carajo!
Hace 1 día

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